DISCIPLINANDO A LOS NIÑOS CON AMOR.
Por Ninayette Galleguillos de Celis

Disciplinar con amor suena extraño al oído de muchos padres ya que cuando hablamos de disciplina lo primero que se viene a la mente es regañar o castigar. Generalmente se tiene una connotación negativa de la disciplina. La verdad es que disciplinar es mucho más profundo y significativo de lo que comúnmente pensamos. Disciplinar debiera ser un acto positivocon el fin de formar, corregir, guiar al hijo y especialmente transmitirle tu amor. Consideropersonalmente que el mejor sinónimo de disciplina es “enseñar” porque es la manera que tú tienes de llegar al corazón de tu hijo guiándolo a actuar de manera correcta.

Primeramente es necesario mencionar que disciplinarde manera positiva requiere trabajo y tiempo invertido. Pero tú eres testigo de que hoy en día los padres vivimos en una carrera permanente. Todos están ocupados y estresados, no tienen tiempo para sus hijos y menos para disciplinar sabiamente.¿Porque crees que actualmente hay tantos niños irrespetuosos, desobedientes y rebeldes? Una correcta disciplina es donde primeramente hay diálogo, entendimiento de los hechos, oración para pedir sabiduría a Dios y de esa manera no actuar descontroladamente. Por ejemplo no sé si a ti pero a mí me ha pasado que en el momento crítico de un problema con mis hijos, les he dicho algo así como: “no vas a usar el computador por 3 semanas”. Pero después que ya estoy tranquila me pongo a pensar: “¡Pero esos son demasiados días! ¿Por qué le dije eso? Lastimosamente retractarse después de tu sentencia no es saludable para ellos. Esto suele suceder cuando uno disciplina en el momento en que el enojo es superior a todo y las emociones ponen al razonamiento fuera de control.En esos momentos se tiende a exagerar y a agrandar el problema. Los arranques de ira, el enojo extremo no contribuye al aplicar una correcta y positiva disciplina ya que es descontrolada, brusca, sin reflexión y negativa.

Yo he escuchado a padres jactándose “yo le dia mi hijo una buena golpiza para que aprenda”. Y es válido pensar que esta manera de disciplinar puede traer buenos resultados ya que el hijo difícilmente cometerá el mismo error por temor al castigo. Pero sinceramente me queda la duda si el niño realmente aprendió una lección del comportamiento en sí o si su corazón quedo en paz y sin resentimiento con su padre o madre, ya que generalmente esto bloquea el pensamiento, hiere profundamente, destruye la autoestima y el respeto.

Es fácil subir la voz, dar unos gritos, disciplinar físicamente o maltratar al hijo/a. Lo difícil es mantener la calma, tomar el tiempo para enseñar, dialogar, escuchar las razones que tuvo el hijo para tal comportamiento y finalmente llegar a su corazón para que por su propia iniciativa desee mejorar hacer cambios. Incluso en el caso de los padres cristianos tomar un tiempo para orar juntos y finalizar el momento difícil con un cariñoso abrazo. Este proceso puede tomar tiempo, pero si como madre o padre estas sobrecargado y estresado, lo más probable es que querrás solucionar el problema rápidamente y tu hijo/a perderá la oportunidad de “aprender”, crecer y acercarse a ti.

Quisiera mencionar que existen 4 etapas en la paternidad en que los padres deben enfocar sus estrategias al relacionarse con sus hijos y estas son:

  • 1.-Años de disciplina (1-5)
  • 2.-Años de entrenamiento (1- 12)
  • 3.-Años de mentoría y guía (12 – 18)
  • 4.-Años de compañerismo y amistad (18 +)

Obviamente durante todas las etapas de crecimiento de los hijos es necesario aplicar disciplina, entrenamiento, mentoría y amistad de manera mezclada. Pero es muy importante poner énfasis distintos según la edad y etapa de vida del niño. Por ejemplo los padres no pueden aplicar disciplina o pretender poner límites y reglas a sus hijos en la etapa de la adolescencia, si en las etapas previas de formación no las tuvieron. En esta etapa es posible hacer cambios, pero es más difícil lograrlo. Por eso son tan importantes los primeros años de la vida de los hijos, porque estos años son la base donde se forman los hábitos, se forma el carácter, se entrena y se educa al niño.

Muchos padres cometen el error de pensar que cuando son pequeños no hay que disciplinarlos, sino más grandecitos. Pero déjame decirte que es justamente lo contrario. Cuando ellos son pequeños, en la primera infancia (0 - 7 años de edad) es cuando ellos están formándose y necesitan disciplina, corrección y enseñanza. Esta la edad perfecta para aplicar todas las variadas y creativas estrategias de disciplinar, lo que nos lleva a cambiar la connotación negativa de disciplina por una connotación positiva. Recuerda que para disciplinar con amor debes ser firme pero a la vez amable. Y otro factor importante a considerar es que este tipo de disciplina es a largo plazo. Demanda consistencia y estabilidad de tu parte.

Deseo sinceramente que Dios te de la sabiduría para aplicar una consistente y positiva disciplina con tu amado hijo. Los hijos necesitan ser disciplinados, incluso ellos valoran esto pero necesitan disciplina con amor. De hecho Dios utiliza la disciplina con nosotros sus hijos porque nos ama inmensamente, para ayudarnos a crecer, madurar y aprender de nuestros errores. No temas disciplinar a tu hijo, solo teme no hacerlo correctamente. No olvides que el Padre de los padres está dispuesto a instruirte y darte sabiduría para hacer lo mejor por la formación de tus hijos.